La Sala Blanco y Negro de la Alianza Francesa de Cusco, acoge la primera exposición individual de Rubí Palomino Gaztañaga, llamada: Celdas, la que además tiene como invitados a los artistas: Rubén Sequeiros, Nico Marreros y El Primo.
Reúne una serie de obras disímiles en su estructura y tratamiento, con audaces propuestas como las de: Rubén Sequeiros que presenta una serie de obras escultóricas donde los materiales poco convencionales como desechos naturales, cáscaras secas, piedras, semillas y otros recursos del reciclaje se unen a un tratamiento atípico del volumen y la forma, no por ello poco importante o menos válido; considero que la intrepidez en la elección de los materiales y el uso de recursos externos, dan un valor agregado a su obra.
Nico Marreros por su parte presenta la obra: Ejercicio Nº 5, diseño, instalación, interacción en la que resalta la creación y diseño de una serie de volantes que se repartieron días antes del montaje e inauguración de la exposición en algunos lugares de la ciudad, como plazas, universidades, avenidas y demás, el mensaje de la propuesta de Marreros no llega a ser del todo claro, al agrupar algunas frases sueltas y extraídas de canciones de grupos latinos como Molotov, Calle 13, Los Mojarras entre otros, en lo que el propone como una suerte de integración de nuestros pueblos mediante la música y el mensaje de esta; lo apasionante de su obra, es como en reiteradas oportunidades lo he comentado, su gran manejo en la creación de personajes, insertos en una lenguaje moderno y contemporáneo. Punto aparte y de mucho valor es la forma tan profesional como Marreros realiza la curaduría de sus propuestas, añadiendo en muchos casos un valor extra a la misma, jugando con el espacio, desarticulando y desmitificando las dos dimensiones de los montajes de las obras en papel, pictóricas y/o visuales.
El Primo por su parte interviene la sala con un graffiti de una representación tipográfica del nombre de la exposición que los agrupa, su estilo irreverente, contemporáneo y audaz se ve reflejado en el mural efímero que alberga el espacio.
Es relevante en su propuesta fotográfica, la que a pesar de tener imágenes pequeñas y algunas con cierto grado de deficiencia técnica en el enfoque y manejo de luz, carencias en la calidad de la reproducción; que cada una de ellas encierra mucho de ese mundo solitario, ajeno y desinteresado que incontables veces tenemos dentro y que parece ser un mundo alejado de la solidaridad e interés colectivo. Algunas de ellas son verdaderamente desgarradoras por la indolencia y la apatía que transmiten, a la larga conjugan con el concepto elegido para la muestra.
Es indudable que las propuestas de estos cuatro jóvenes distan mucho de un parecido entre si, cada uno tiene un mundo estructurado, un lenguaje, un ritmo y un tono, pero lo que si es incuestionable es su interés por lo experimental, por decir cosas que a pesar de ser entabladas en un lenguaje aparentemente nuevo para nuestra sociedad, están en un plano contemporáneo si lo comparamos con un arte global. Sus ofrecimientos agrupan a esa camada de artistas nuevos y audaces que egresan año a año de las carreras de artes visuales, que no objetan miedos, que no ponen trabas para una creación libre y desinteresada, como respuesta a las mezquindades y cuestionamientos inútiles de sus pares y sociedades.
*Fotografías: Nico Marreros.













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